Cómo aislar tu casa antes del invierno: guía completa paso a paso
Cada año se repite el mismo problema: llega el frío, sube la calefacción... y la casa sigue sin calentarse como debería. La mayoría de las veces la culpable no es la caldera, sino las pequeñas fugas de aire que nadie ve: una ventana mal sellada, una junta agrietada, un hueco alrededor de una tubería. Aislar tu casa antes de que llegue el invierno es la forma más rentable de ganar confort y ahorrar en la factura, y no hace falta ser un experto en reformas para hacerlo bien.
En esta guía te explicamos por qué merece la pena, cómo detectar los puntos débiles de tu vivienda y qué productos usar en cada caso.
Por qué aislar tu casa antes del invierno
Antes de coger la silicona, conviene tener claro qué ganas con este trabajo:
● Ahorro en la factura energética. Las fugas de aire por ventanas, puertas y grietas pueden suponer una parte importante de la pérdida de calor de una vivienda. Sellarlas reduce el tiempo que la calefacción tarda en mantener la temperatura.
● Más confort. Se acaban las corrientes de aire frío junto a ventanas y puertas, y las habitaciones mantienen una temperatura más estable de un extremo a otro.
● Protección de la propia vivienda. El agua y el aire que entran por juntas y grietas mal selladas acaban dañando marcos, molduras y revestimientos a medio plazo.
● Es una inversión pequeña con retorno rápido. A diferencia de una reforma de aislamiento térmico completa, sellar los puntos críticos de la casa es un trabajo de una tarde y con un coste de materiales muy inferior.
Cómo saber qué necesidades tiene tu casa
No todas las viviendas pierden calor por los mismos sitios, así que el primer paso es hacer un pequeño diagnóstico antes de comprar nada.
1. Haz la ronda de inspección. Con la calefacción apagada y un día de viento, pasa la mano (o una vela, con cuidado) cerca de los marcos de ventanas y puertas, los zócalos, los enchufes de paredes exteriores y los cajones de persiana. Si notas corriente de aire, ahí tienes un punto a sellar.
2. Revisa las juntas visibles. Silicona amarillenta, agrietada, despegada o con moho en ventanas, bañeras o encuentros de materiales (aluminio con obra, madera con pared) ya no cumple su función y hay que renovarla.
3. Fíjate en las grietas de la fachada y los muros. No todas las grietas son iguales, y distinguirlas te evitará repetir el trabajo. Hay dos tipos:
● Grietas y juntas estáticas: Son las que apenas se mueven: pequeñas fisuras en un muro o juntas entre piezas que no sufren tensión. Se pueden sellar con silicona, como Sellatodo.
● Juntas con movimiento: Son las que se abren y se cierran con los cambios de temperatura, porque los materiales se dilatan con el calor y se contraen con el frío. Es habitual en el encuentro entre dos materiales distintos (por ejemplo, aluminio con obra o madera con pared), en las juntas de construcción y en las grietas de fachada que cambian ligeramente de una estación a otra. En estos casos conviene un producto que aguante mejor esos ciclos de expansión y contracción, como SellaTodo o Total Tech.
4. Localiza huecos y agujeros grandes. Alrededor de tuberías que atraviesan muros, cajones de persiana o marcos mal ajustados, es habitual encontrar huecos que ni una silicona ni una masilla pueden rellenar por sí solas.
Con este repaso ya tienes un mapa bastante claro de dónde hay filtraciones en tu casa y puedes decidir qué producto usar en cada zona.
Qué tener en cuenta antes de empezar
Unos consejos generales que marcan la diferencia entre un sellado que dura y uno que hay que repetir a los pocos meses:
● Elige el momento adecuado. Aunque una silicona como Sellatodo resiste después de curada un rango de -40 ºC a +180 ºC, lo ideal es aplicarla con condiciones ambientales suaves para que el curado (formación de piel en 4 minutos, resistente al agua en 2 horas, curado total en 24 horas) se complete sin contratiempos. Es mejor anticiparse al frío intenso que aplicar con las primeras heladas.
● Limpia y seca bien la superficie. El polvo, la grasa, el moho o los restos de silicona antigua impiden que el nuevo sellador agarre. Si vas a renovar el sellado de una junta, retírala por completo antes de aplicar el producto nuevo.
● No selles con humedad ni lluvia prevista. Deja que el producto cure sin agua ni condensación durante las primeras 24 horas.
● Usa el producto adecuado para cada tipo de junta. No es lo mismo sellar una junta fija que una junta de dilatación que puede variar con los cambios de temperatura; usar el producto equivocado hace que se agriete o se despegue antes de tiempo.
● Ventila mientras aplicas. Aunque los productos actuales son cada vez menos olorosos, siempre es buena idea trabajar con la ventana abierta.
Nota: las siliconas neutras como Sellatodo, al no contener disolventes, no requieren ventilación después de su aplicación.
Zona por zona: qué sellar y con qué
Ventanas y puertas
Es el punto número uno de pérdida de calor en la mayoría de las viviendas. El marco de la ventana, el encuentro entre el marco y la pared, y las juntas entre el vidrio y el perfil son las zonas críticas.
Para este trabajo, la silicona neutra Sellatodo es la opción más versátil: es 100% silicona, se adapta a todos los materiales de una ventana (aluminio, PVC, madera, mármol, hormigón...) y, gracias a su tecnología AUTOPROTECT, se mantiene inalterable 5 veces más tiempo que otras siliconas multiusos, sin amarillear ni reblandecerse. Resiste interior y exterior, la intemperie, la nieve y los UV, con un rango de -40 ºC a +180 ºC.
Es la herramienta que más vas a usar, tanto para el marco de la ventana como para carpintería metálica, juntas de dilatación no estructurales o paso de tuberías sin presión.
Cómo aplicarla (modo de empleo oficial):
Antes de la aplicación:
- Limpia la superficie a sellar, eliminando bien el moho y la suciedad de raíz.
- Aplica cinta de pintor alrededor de la junta, dejando a la vista solo la holgura donde aplicarás el sellador, o retira por completo la junta de silicona antigua si la hubiera.
- Si usas cartucho, corta la cánula en diagonal para facilitar la aplicación (en otros formatos, desenrosca el tapón y corta la cánula).
- Aplica la silicona y alísala con una espátula alisa-silicona o con el dedo enjabonado.
Después de la aplicación: 5. Limpia los restos de silicona con un trapo húmedo.
Si sigues teniendo dudas, puedes informarte más en nuestra guía paso a paso: Cómo aislar una ventana.
Es importante tener en cuenta los tiempos de trabajo del producto: forma piel al tacto en unas 2 horas y el curado total se completa en 24 horas, así que evita mojar la junta o someterla a tensión antes de ese plazo.
Un apunte técnico: Sellatodo no es apto sobre polietileno, polipropileno ni PTFE, así que si alguno de tus marcos está compuesto de estos plásticos, comprueba antes la compatibilidad.
Grietas y juntas con movimiento
En los puntos donde hay dilatación (encuentros de materiales distintos, juntas de construcción, grietas de fachada que cambian de una estación a otra) el sellador tiene que acompañar el movimiento sin perder adherencia ni cohesión. Si no lo hace, acaba agrietándose o despegándose del soporte y deja de cumplir su función.
Para estos casos, la silicona neutra Sellatodo es una buena opción: es 100% silicona, mantiene su elasticidad con los cambios de temperatura (de -40 ºC a +180 ºC) y sirve para juntas de dilatación no estructurales. Si además necesitas pegar y sellar a la vez, o trabajas con materiales distintos, puedes optar por Totaltech, un sellador-adhesivo pensado para resolver ambas tareas con un solo producto.
Sea cual sea el que elijas, prepara bien la junta: límpiala y sécala, retira los restos de sellados antiguos y aplica solo con la junta en reposo, sin humedad.
Huecos grandes: cajones de persiana, tuberías y marcos
Cuando el hueco es demasiado grande para rellenarlo con silicona o masilla, la solución es una espuma de poliuretano como Espumax. Su capacidad de expansión le permite rellenar huecos irregulares alrededor de tuberías, cajones de persiana o marcos de ventana, y una vez seca forma una barrera que ayuda tanto al aislamiento térmico como al acústico. Es un buen complemento para esos puntos donde el problema no es una junta fina, sino un hueco de varios centímetros.
Un flujo de trabajo habitual en una reforma de sellado sería: rellenar primero los huecos grandes con espuma de poliuretano, dejar curar y recortar el sobrante, y después rematar el acabado y las juntas finas con silicona o masilla.
Errores comunes al aislar la casa
● Aplicar sobre superficies sucias o húmedas. Es la causa número uno de que un sellado falle a los pocos meses.
● No dejar curar el producto el tiempo necesario antes de exponerlo al agua o a temperaturas extremas.
● Sellar solo lo visible. Los puntos que no se ven a simple vista (detrás de un radiador, en el cajón de la persiana) suelen ser los que más aire dejan pasar.
● Dejar pasar el aviso de las primeras señales (corrientes de aire, humedad en un rincón) hasta que llega el frío fuerte y ya no es el mejor momento para aplicar los productos.
En resumen
Aislar la casa antes del invierno no requiere una gran reforma: con un buen diagnóstico de los puntos débiles y los productos adecuados para cada tipo de junta, puedes notar la diferencia en confort y en la factura desde la primera ola de frío.